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A.D. TRAMONTANA (2007)

Cuando se piensa en supercoches de máxima exclusividad, generalmente se gira la vista hacia Italia, algunos miran hacia las Islas Británicas y los más avispados posiblemente piensen en Estados Unidos, pero uno de los más exclusivos coches de la actualidad se produce en Girona, España, y se llama AD Tramontana.
El Tramontana es un coche de altísimo precio y producción muy limitada que se hace a medida del comprador, utilizando los materiales más avanzados del momento provenientes en buena parte de la alta competición, incluida la Formula 1, o de la aeronáutica de combate, para ofrecer un producto digno de las carteras más abultadas.
El Tramontana se presentaba al público en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2005 ante todo un elenco de grandes marcas, pero su historia se remonta a casi diez años atrás, cuando el ingeniero Josep Rubau comenzó a gestar el que debería ser un referente en el mundo del automóvil deportivo y superexclusivo, a medio camino entre un caza de combate y un monoplaza matriculable. Tras su presentación, el Tramontana empezó un periplo por las diversas ferias destinadas a supermillonarios ávidos de satisfacer sus caprichos con el dinero que sea necesario, y así este coche acumuló suficientes pedidos para entrar en producción en 2006.
Está dotado de un motor de origen Mercedes Benz de 12 cilindros en V a 60 grados con distribución variable y 5’5 Litros de cubicaje sobrealimentado mediante dos turbocompresores que soplan a 1,3 bar y permite escoger dos configuraciones de funcionamiento, desarrollando una potencia de 550 Cv a 5000 rpm para un uso más normal y, mediante el pulsado de un botón situado en el salpicadero y que en la marca denominan “Magic Button”, puede llegar a dar 720 Cv de potencia a 5750 rpm. De estos 5513 c.c. pueden llegar a salir nada menos que 920 Nm de par máximo a 4000 rpm en la configuración de máxima potencia, si no serán 890 Nm a 3500 rpm los que se dispondrán para usar. El Tramontana adoptó desde 2010 la configuración del nuevo R Edition, que apareció como el modelo cerrado del Tramontana, que ha heredado su mecánica, cuyos turbos soplan a 1,4 Bar, dejando la potencia tal cual estaba pero elevando el par máximo hasta los 1100 Nm a 4000 rpm.
El propulsor va situado en disposición central longitudinal, justo detrás de los asientos, y la potencia se pasa al suelo mediante una caja de cambios manual-secuencial de seis velocidades CIMA 2LR756S que se maneja desde unas levas situadas detrás del volante y que ha sido desarrollada exclusivamente para el Tramontana. El giro pasa después al eje trasero, que equipa diferencial autoblocante y un control de tracción con 4 niveles de “intrusismo”.
Su estructura interna consta de una célula indeformable construida completamente en fibra de carbono siguiendo las mismas técnicas que las de los Formula 1, y cuyo peso es de solo 128 Kg, que ha sido sometida a estrictas pruebas de choque. Esta célula está rodeada de 8 puntos de deformación programada que impiden que la mecánica o los elementos exteriores penetren dentro de la zona habitable. En el Tramontana no hay nada al azar, y la suspensión es de doble triangulo con sistema pushrod, igual que en un monoplaza, y amortiguadores Ohlins dispuestos en posición central longitudinal y tumbados. Además los brazos, muy largos, hacen de este supercoche un vehículo estabilísimo, a la vez que su diseño de gota de agua dirige el flujo de aire exactamente hacia donde debe ir. Está dotado de una suspensión regulable en altura en dos posiciones, 85 mm en standard y 135 mm para sortear obstáculos, aunque se puede equipar un Kit Sport que reduce esta altura a 50mm. El equipo encargado de parar el coche no se queda manco y se compone de discos de tipo carbo-cerámico de 380mm en las 4 ruedas mordidos por pinzas de 6 pistones y ABS, que se ocultan tras unas llantas muy especiales cuyo centro es de magnesio y tienen el anillo en fibra de carbono, sobre las que se montan neumáticos en medida 245/35 R 20 delante y 335/30 R 20 para el eje trasero.
En resumen el AD Tramontana deja el peso final en unos buenos 1250 Kg en seco, con lo que con una mecánica así, y en disposición de potencia máxima, las prestaciones del Tramontana quedan fuera de toda duda, pero como lo que valen son las cifras, la casa declara una velocidad máxima de 325 Km/h limitados, que podría ser superior de no ser por la aerodinámica del coche, poco favorecida por un diseño muy radical, mientras la aceleración de 0 hasta 100 Km/h se realiza en solo 3.7 segundos gracias a una muy favorable relación peso-potencia de solo 1,73 Kg/Cv.
Toda la estructura principal de la carrocería del Tramontana está construida en fibra de carbono y de forma artesanal, pero ciertos detalles se realizan del mismo modo aunque en otros materiales como acero inoxidable, titanio o incluso madera para aportar un toque de clase y distinción ante tanto material sintético. Su diseño está inspirado en un monoplaza de competición, aunque tiene muchas reminiscencias a un caza de competición. En la parte delantera, el morro estrecho alberga un alerón doble que después da paso a las ruedas, separadas de la carrocería y cubiertas por una tapa por exigencias de homologación. En los laterales se aprecian los pontones, muy en la línea, nuevamente, de un Formula 1 o de un caza, como se prefiera, lo que desemboca finalmente en una zaga limpia y sin estridencias, redondeada, aunque justo por delante de su final se pueden ver las salidas de escape, muy en la línea de los coches que pueblan la parrilla de la Formula reina. En la parte trasera las luces son parte de una escultura que forman con la carlinga y el difusor inferior, complementado todo por los guardabarros que cubren las ruedas. Por cierto, el Tramontana corre a cielo abierto, algo lógico en un coche que tiene nombre de viento.
El Tramontana tiene forma de monoplaza de competición, y de hecho, si se puede pagar el medio millón de euros largo que cuesta, se podrá pedir en configuración de una o dos plazas, caso en este último en el que sorprende la disposición de los dos asientos, dispuestos uno detrás del otro como si de un caza de combate se tratara. De este modo, y como los ocupantes van ubicados en el centro del coche, el reparto lateral de pesos no varía en función del número de ocupantes, que por cierto, podrán ocupar asientos más normales o bien de tipo backet, según se escoja. Además, y para que se adapte como un guante a su futuro conductor, en la casa se tomaran sus medidas ergonómicas para que todo esté perfectamente adaptado a su postura, desde la distancia de los pedales hasta la forma del asiento y la distribución de los mandos. Incluso la pantalla TFT que hace las veces de cuadro de mandos puede ser configurada para que el conductor vea la información que desea ver. No hablamos de los materiales que pueblan el interior, que el mismo propietario escoge tirando de su propia imaginación pero con la ayuda de un estilista de interior.
En definitiva, magnesio, duraluminio, carbono, titanio y hasta 8 tipos de maderas nobles distintos conforman el coche más exclusivo del momento. Tanto que se permite llevar las insignias delantera y trasera en oro blanco, ambas macizas y, según los responsables de la marca, uno de los pocos elementos del coche no modificables. Desde que comenzó a producirse son poquitos los coches que han salido de las instalaciones gerundenses, contándose solamente 3 unidades en 2006, 6 en 2007 y a partir de 2008 ya sí, 12 coches al año, la producción máxima, debido a que la mayor parte de su construcción y ensamblaje se realiza de forma completamente artesanal, pero lo que hace realmente exclusivo al Tramontana es que desde un principio se diseña teniendo en cuenta las exigencias del futuro propietario, de modo que cada coche es completamente único, pues es muy improbable que se repitan dos configuraciones distintas. Y para hacer cada modelo más único aún, a modo de número de identificación, cada coche lleva escrito un fragmento de un poema de Carme Pagés, poetisa catalana, sobre la Tramontana, el viento que le da nombre.

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