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KOENIGSEGG CCX (2006)

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 En 1994 Christian Von Koenigsegg ponía en funcionamiento una idea, la de fabricar un superdeportivo de dos plazas basado en la más avanzada tecnología, la de los Formula 1, y desde entonces son 3 los coches lanzados por esta pequeña empresa sueca, el más evolucionado, el Koenigsegg CCX.

Koenigsegg CCX naranja por AUTOART

 

Basado en el CCR, al que se puede considerar como su predecesor, forma parte de la serie de coches bautizados como CC, Competition Coupé, al que se añade la X para representar el décimo aniversario de la prueba del primer prototipo de la marca en 1996.

El Koenigsegg CCX es un superdeportivo biplaza construido prácticamente a mano y aunque no hay límite de producción si se fabrican muy pocas unidades al año. Este hecho y su elevado nivel tecnológico hacen que el precio a pagar por una unidad de este coche sea realmente elevado.

La joya de la corona es su motor, como en todo superdeportivo que se precie, sin menoscabar el resto del trabajo. Es una maravilla de 4712 c.c. De origen Ford construido íntegramente en aluminio y sobrealimentado por dos compresores volumétricos, que no turbocompresores, refrigerados por intercooler, con 4 válvulas por cilindro y capaz de desarrollar un par motor de tractor, 920 Nm a 5700 rpm, lo que le da una elasticidad y poder poco imaginables, y que además está preparado para consumir gasolina de 91 octanos sin reducir su potencia final. La potencia que desarrolla este propulsor es de 806 Cv a 6900 rpm.

Esto sitúa sus prestaciones a un nivel estratosférico, siendo capaz de acelerar como un misil y parando el crono en el 0 a 100 Km/h en solo 3'2 segundos. Y si la aceleración es de impacto no lo es menos la velocidad máxima que puede alcanzar, de 395 Km/h, un número que lo convierte en uno de los coches más rápidos del mundo en la actualidad. De hecho su predecesor, el Koenigsegg CCR estuvo en el libro Guinnes de los récords al alcanzar en el anillo de Nardo la misma velocidad, 395 Km/h, hasta que fue superado por el Bugatti Veyron con sus 407 Km/h.

Pero la alta tecnología aplicada al propulsor no termina aquí, pues para conseguir reducir el peso final del mismo, que se sitúa en unos relativamente livianos 240 Kg, se recurre a la fibra de carbono para el colector de admisión o el titanio para otras partes. No falta, obviamente, la lubricación por cárter seco.

La tracción se pasa al eje trasero a través de una caja de cambios de 6 velocidades secuencial que puede ser usada indistintamente desde las levas situadas tras el volante o desde la palanca ubicada entre los asientos. Este cambio dispone de su propio sistema de lubricación, con bomba y radiador de aceite.

El CCX, aun estando basado en el CCR, se rediseñó completamente en su concepción para poder adaptarse a las exigentes normativas norteamericanas, un mercado de vital importancia para la marca. El parachoques, por ejemplo, es nuevo en su diseño para superar la normativa de choque estadounidense, lo que obligó a rediseñar los faros delanteros.

El trabajo en el chasis es, sencillamente, excepcional. Se trata de un semi-monocasco construido en fibra de carbono, lo que suma rigidez torsional y ligereza. A este se ancla un subchasis delantero realizado en acero al cromo-molibdeno que soporta los amortiguadores y brazos de suspensión así como la dirección. Los amortiguadores han sido diseñados y construidos expresamente para el CCX por la marca Ohlins para un esquema de suspensión de paralelogramo deformable tanto delante como detrás.

En el tren de rodaje, y empezando por el sistema de frenado, se montan discos cerámicos de 380 mm delante y 362 mm detrás, mordidos por pinzas de 8 y 6 pistones respectivamente. Además y en opción se ofrecen unas llantas de carbono, 3Kg menos pesadas que las ya ligeras llantas de magnesio que monta de serie, de 19” delante y 20” detrás. De serie la suspensión monta un sistema electrónico que permite regular la altura.

Todos los Koenigsegg derivan del primer modelo de la marca, el CC 8S, que se lanzó el año 2000. De este derivó el CCR de 2004, el actual CCX, la versión para Etanol e incluso una versión de competición basada en el CCX y denominada CCGT.

En 2007, Koenigsegg presentó una versión más “verde” de su deportivo, el Koenigsegg CCXR “Flower Power”, que dispone del mismo motor V8 que el CCX pero preparado para funcionar con Etanol E85. Lo impresionante no es este detalle, sino que una vez retocado el motor para adecuarlo a este combustible, su potencia se plantó en ¡¡1018 Cv a 7200 rpm!!. Además la marca ofrece a los propietarios del CCX la posibilidad de adaptar la mecánica de este al uso del etanol. Así el CCXR supera los 400 Km/h según la marca y acelera en los mismos 3'2 segundos que el CCX. El CCXR equipa tracción trasera, lo que posiblemente evita que la capacidad de aceleración sea aún mayor.

La carrocería está construida, al igual que el chasis, en fibra de carbono, lo que reduce aún más el peso final del coche. El diseño, obra de David Craaford, ofrece unas líneas más elegantes que agresivas que han dado un Cx de 0'30 de coeficiente de penetración aerodinámica, gracias a unas formas fluidas y suaves con unas tomas de aire, sobre todo las laterales, que ponen en guardia por su tamaño. Además el techo se puede extraer dejando al coupé en un coche de los denominados “targa”, en la que solo la parte superior del techo desaparece. Este se ubica en una zona al efecto ubicada en la parte delantera.

El Koenigsegg equipa en su interior todo el lujo imaginable, no estando reñido el cuidado a sus ocupantes con las máximas prestaciones imaginables, equipando todos los elementos que se pueden exigir a un coche del segmento más alto. Además los asientos, con estructura de fibra de carbono, están acolchados en “Tempur”, un material desarrollado por la NASA, y después tapizados en piel a escoger por su dueño.

La marca ofrece la posibilidad a su posible comprador de realizar una prueba con el coche antes de comprarlo, y si el cliente decide que quiere una unidad puede optar a recibir un curso de conducción para aprender a dominar o sacar partido a esta bestia. Además el comprador del CCX puede calibrar su coche al gusto, pudiendo pedir la altura y dureza de la suspensión o el reparto de frenada por ejemplo.

 

 


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