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LANCIA Delta S4 Stradale
Cuando a mediados de los años ochenta era la competición la que creaba coches para la calle por condiciones de homologación y no al revés se podía correr el riesgo de que aparecieran en el mercado bestias como el Lancia Delta S4 Stradale.
Lancia Delta S4 Rally por SCALEXTRIC
El Lancia Delta S4 pertenece a ese reducido grupo de coches de Rally que marcaron una época a pesar de sus muy cortas vidas deportivas, pero además pasará a la historia por ser el coche que dio la estocada final al ya desaparecido Grupo B.
Al contrario que con el Lancia Rally 037 los ingenieros de Lancia y Abarth partieron desde cero a la hora de desarrollar el nuevo coche de rallys que debía plantar cara a los Audi Sport Quattro S1 o Peugeot 205 Turbo 16 Evo2.
Se tomó como base el modelo Delta diseñado por Giugiaro y se creó esta versión “pura sangre” que no tenía prácticamente nada que ver con su homologo de serie, pues todo el coche fue rediseñado para la corta producción de 200 unidades que la reglamentación FISA del Grupo B exigía como mínimo para ser homologado, y a su vez civilizado para poder andar por la calle en manos de unos pocos privilegiados.
Se recolocó la mecánica en la parte trasera lo que obligó a readaptar todas las formas del coche, que se pensó para que la accesibilidad mecánica fuera total. Por ello sus capós delantero y trasero conformaban todo el morro y toda la zaga dejando completamente al descubierto casi cada elemento mecánico susceptible de ser sustituido en plena carrera.
La disposición mecánica hacía que el Delta S4 fuera un coche ruidoso, pues el motor se situaba a la espalda del conductor sobre el bastidor construido en acero, como en el de competición, en posición longitudinal. Este era un 4 cilindros en línea íntegramente construido en aluminio de tan solo 1759 c.c. sobrealimentado por un sistema innovador y brutal, pues un compresor inyectaba potencia hasta aproximadamente las 3000 rpm y en ese momento una válvula bypass dejaba paso a un turbocompresor que soplaba ya a pleno pulmón. Con este sistema se evitaba el retardo en la entrada de potencia que tienen todos los coches turboalimentados, disponiendo de esta prácticamente desde el ralentí. En la versión de calle la cifra de potencia era de 250 Cv.
La potencia era transmitida al suelo, como buen modelo desarrollado para Grupo B, por un sistema de transmisión integral bautizado por Lancia como “Integrale” y cuyo reparto entre ejes se encomendaba a un diferencial central de acoplamiento viscoso, lo que unido a sus anchos neumáticos y a una suspensión no apta para meterse en baches, le conferían una estabilidad a toda prueba. Tanto la caja de cambios como el diferencial central se situaban por delante del motor para poder concentrar el máximo de peso entre los dos ejes y conferirle así un comportamiento más noble.
Las prestaciones eran impresionantes para lo que nos tenían acostumbrados este tipo de vehículos, con un cambio bastante cerrado, y su velocidad máxima era de 234 Km/h.
En la dirección, el sistema de asistencia era proporcionado por una bomba de vacío, al estilo de un servofreno, lo que le daba un tacto, al menos, extraño, pero muy efectivo, y las suspensiones eran las mismas que las del modelo de rally, doble trapecio en las cuatro ruedas con doble amortiguador por rueda en el eje trasero.
Su silueta ya nos predice lo que uno puede encontrarse debajo del capó trasero fabricado, como el resto de paneles de la carrocería, a base de fibra de vidrio y Kevlar. Bajo, corto y ancho, de formas rudas y a la vez atractivas, que desprenden mucha fuerza. No es un Delta al uso, es muy distinto, y solo la parte delantera nos lo recuerda. El resto tiene una personalidad propia.
En el interior, al contrario de los coches creados por otros fabricantes, el lujo envolvía al conductor con cuero, aire acondicionado y otras lindezas para la época, separando así el modelo “Stradale” del modelo de competición. El cuadro de mandos estaba tomado del Fiat Uno Turbo, con las modificaciones que requerían velocímetro y cuentavueltas, y la mayoría de mandos provenían de modelos Fiat que estaban a la venta en aquella época.
Su precio rondó los 11.000.000 millones de pesetas (66.000 €) y como una parte de estas 200 unidades se destinó a competición, solo unos cuantos afortunados pudieron acceder a uno de los coches de calle más parecido a un monstruo de los rally.
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![]() Lancia Delta S4 Gr.B PREDECESOR Lancia 037 Gr.B |







