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MERCEDES SLS AMG Roadster (2011)

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El primer coche desarrollado íntegramente por AMG supuso un retorno al pasado con miras al futuro, la recuperación de las líneas del 300 SL con sus puertas en “alas de gaviota” importadas al presente, y como aquel, el SLS sacrifica ese símbolo identificador para descubrirse en el Mercedes SLS AMG Roadster.

 

De este modo el Mercedes SLS presenta una encrucijada a sus posibles compradores al ofrecer sobre una misma base un coche con una característica personal como son sus peculiares puertas, y el mismo coche preparado para sumar a su conducción el placer del cielo por techo, y ello a pesar de que la diferencia de precio es de unos 11.000 € de más en el cabrio.

A pesar de lo elevado de su factura, el SLS Roadster se ha erigido en uno de los más esperados coches del año 2011 por los aficionados al mundillo del motor, y también en uno de los más deseados por las cuentas corrientes más saneadas, esas que no dudan un mínimo a la hora de poner cinco ceros detrás de la cifra que sea con tal de disfrutar de uno de los coches que, a buen seguro, pasará a los libros de la historia de la automoción, aunque esto ya si, tanto en roadster como en coupé.

Mecánicamente no hay diferencias, y el modelo descapotado monta el mismo propulsor que el Mercedes SLS coupé, un V8 de 6208 c.c. Que se vende como un 6.3 a pesar de ser en realidad un 6.2 y que desarrolla los mismos 571 Cv a 6800 rpm y el mismo par de tractor, 650 Nm a 4750 rpm, por lo que las prestaciones son bastante similares, aunque las mejores corren por cuenta del SLS AMG Coupé. Este está asociado a un cambio automático Speedshift dispuesto al igual que el que monta su homologo coupé, en posición transaxle, con 7 velocidades y de tipo secuencial con sus cuatro modos de funcionamiento con un primero eficiente denominado C y otros tres que van de más confortable a más deportivo y denominados S de Sport, S+ y M de manual. En este último modo siete leds que pasan de blanco a amarillo y después a rojo, marcan el punto máximo de cambio de marcha.

Con una mecánica de este calibre uno de los puntos que más ha preocupado a los técnicos de la casa ha sido el de la rigidez estructural. La pérdida del techo en un coche diseñado para llevarlo comporta normalmente toda unas serie de refuerzos para suplir la falta de rigidez que comporta la anulación de ese elemento estructural, refuerzos que aumentan en mucho el peso con respecto del modelo cerrado y, en muchas ocasiones, condicionan el comportamiento final del coche, pero esto no ocurre en el SLS roadster. La experiencia adquirida en el chasis del SLS cerrado ha permitido desarrollar la misma estructura de aluminio para conseguir un chasis prácticamente tan rígido como el del coche con techo, habiéndole añadido tan solo 40 Kg de peso extra al cabrio con respecto del coupé debido a los refuerzos estructurales, que pasan por algunos paneles laterales más gruesos, el montante del salpicadero anclado al parabrisas y el túnel central reforzado, quedándose la cifra final en 1735 Kg en condiciones de homologación repartidos en un 47% delante y el 53% restante detrás. Y es que este era uno de los objetivos más importantes del proyecto, conseguir que la diferencia de peso entre los dos hermanos de gama fuera nula o se notara lo menos posible de modo que este factor no perjudicara en exceso las prestaciones finales del roadster.

El SLS Roadster equipa también el sistema AMG Ride Control, que trabaja conjuntamente con el cambio y proporciona un comportamiento óptimo en todo momento mediante la modificación de parámetros como la suspensión y que puede ser dispuesto en tres niveles. El ESP, indispensable en un coche de esta potencia, dispone de tres niveles de funcionamiento, con el intrusivo, uno que deja más libertad de movimientos a la zaga y un último solo apto para expertos que lo desconecta por completo. Con todo las prestaciones del SLS roadster están a la altura de lo esperado tanto por mecánica como por concepto de coche, gracias a la conservación prácticamente igual de la relación peso-potencia, de 3,03 Kg/Cv, y la aceleración de 0 a 100 Km/h se queda en solo 3.8 segundos gracias a la función “Race Start” incorporada de serie, que prepara el coche para conseguir esa cifra, mientras la velocidad máxima está limitada, pero si el limitador se desactiva se puede llevar el cielo por techo a 317 Km/h.

Estéticamente, en Mercedes no se han complicado la vida. Es cierto que el anterior superdescapotable de la marca, el SLR McLaren Roadster, si conservó la apertura de las puertas del modelo cerrado, pero implementar un sistema similar en el SLS por conservar un sistema propio de apertura de puertas resultaba demasiado complicado y pesado. Así que el SLS, como su antiguo referente, el 250 SL, opta por unas puertas de apertura normal, lo que sin embargo no le roba ni un ápice de encanto. Por otro lado si ha heredado del coupé el alerón móvil trasero, que se levanta a partir de 120 Km/h para mejorar la estabilidad.

En el SLS se ha optado, por razones obvias de ahorro de peso, si, pero también por practicidad, por una capota de lona de accionamiento totalmente automático capaz de realizar las maniobras de apertura y cierre en solo 11 segundos incluso con el coche en marcha, aunque rodando por debajo de los 50 Km/h. Esta capota realizada en tela que se puede escoger en colores rojo, beige o negro, cuenta con tres capas de lona para garantizar un óptimo aislamiento acústico, se apoya sobre una estructura construida con acero, aluminio y magnesio que busca un término medio entre ligereza para interferir lo menos posible en las prestaciones, y rigidez, para minimizar las posibles vibraciones que se podrían producir circulando a elevada velocidad por culpa de este elemento. Cuando el coche está descubierto, la capota, que cuenta con luneta de cristal, queda escondida en un hueco ubicado para tal efecto justo detrás de los dos asientos y que ha supuesto una pérdida de solo 3 litros de capacidad de maletero con respecto del coupé.

El interior está plagado de detalles, materiales y equipamiento a la altura del precio que la marca ha puesto al coche, con fibra de carbono, cuero o inserciones en metal exquisitamente combinados. El equipamiento es, así mismo, desbordante, y el diseño del interior, según la marca e igual que en el SLS Coupé, está inspirado en el mundo de la aeronáutica, como las salidas de aire de la ventilación o la palanca selectora que imita la palanca de regulación del gas en un avión. Aún así existen ciertas opciones que previo pago pueden hacer de un coche exclusivo un coche casi único, como el sistema de sonido desarrollado por la prestigiosa marca Bang&Oluffsen, el cargador de 6 DVD integrado en el paquete multimedia, un paquete que integra diversos embellecedores y piezas en fibra de carbono para decorar el coche tanto por dentro como por fuera o el AMG Performance Media, un sistema que muestra parámetros como el paso de 0 a 100 Km/h, posición del acelerador, potencia y par generados a tiempo real, temperaturas del refrigerante y el aceite y una función de cronometro que mide y guarda los tiempos por vuelta en un circuito, todo ello complementado con el acceso a internet.

Tal y como sucedió a mediados del Siglo XX con el 300 SL Roadster y sus diversos derivados, el SLS Roadster se nutre de la excelente plataforma del modelo con alas de gaviota, pero al contrario de lo que pasó entonces, en que el cabrio sustituyó al coupé, en esta ocasión el roadster ha venido a complementar a un modelo ya de por si espectacular, que una vez que pierde el techo se torna en emocionante. Si se quiere uno de estos solo hay que disponer de 226.000 € y aunque se puede encargar desde el 1 de junio de 2011, no será hasta el otoño, justo después de su presentación oficial en el Salón de Frankfurt, cuando Mercedes empiece a realizar las primeras entregas de este descapotable de ensueño.

 


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