Publicidad


CITROEN C4 (2005 / 2011)

Citroen C4.JPG


 

El Xsara había supuesto un éxito para Citroen, tanto a nivel comercial como en lo deportivo, pero había llegado el momento de darle una merecida jubilación y sustituirlo por un nuevo modelo que mantuviera el estandarte de la marca en el segmento más duro del mercado, el de los compactos, y como es habitual en esta marca, introdujo un nuevo coche rompiendo moldes, el Citroen C4.

 

Desde el momento de su lanzamiento, Citroen contó con tres bazas a su favor, un diseño innovador que además separaba de forma clara el modelo de cinco puertas y el de tres, una relación precio-equipamiento prácticamente imbatible en el segmento, y un representante en el mundial de rallys que desde su debut se postuló como un muy claro aspirante al título final, con lo que ello reportaba en publicidad.

Sería en París donde el C4 se mostraría por primera vez al público, pero ya sus líneas se habían adelantado antes al presentar en otros salones del automóvil el C4 WRC Concept, que causó gran expectación al tratarse del, en su momento, posible sustituto del por entonces aún triunfador en los rallys, Citroen Xsara WRC.

Todas las opciones mecánicas montadas en el C4 fueron de 4 cilindros en línea. Tres son las opciones con las que el C4 llegaba al mercado, una de 1.6 Litros que se podía elegir en dos potencias, 92 y 109 Cv según si montaba turbo de geometría fija o variable. Esta mecánica de acceso al combustible diésel se desarrolló en conjunto con Ford y está alimentada mediante inyección directa por Common Rail de segunda generación, que genera una presión de 1650 bar en los inyectores. Junto a esta mecánica una segunda opción, la más potente de la gama, pasaba por ser el HDI sobrealimentado de 2.0 Litros capaz de desarrollar 138 Cv de potencia.

A las mecánicas de gasóleo se sumaban las de gasolina, cinco en total en el momento del lanzamiento del C4, que se movían entre los 1.4 Litros del más básico, con 88 Cv de potencia, un 1.6 Litros de 109 Cv y finalmente un 2.0 litros que se fabricaba en dos versiones, de 138 y 177 Cv para completar una oferta total de cuatro motorizaciones en este combustible. En todo caso, estos motores eran de tipo atmosférico e inyección indirecta. 2009 traería la revisión de los motores de gasolina, que cambiaría las dos mecánicas de 2.0 litros por una de nuevo cuño de 1.6, que desarrollaba 120 Cv en versión atmosférica y 150 Cv en versión turbo, un motor ya conocido en PSA por montarlo los Peugeot 207 y 308 y que se había desarrollado en colaboración con BMW, por lo que también el Mini montaba esta misma mecánica.

El C4 estaba equipado con cajas de cambios manuales de 5 velocidades para todos los modelos salvo el HDI de 138 Cv, que montaba un cambio de 6 velocidades. Pero a estas opciones únicas se sumaban alternativas automáticas de varios tipos según la mecánica escogida, el más típico de convertidor de par y 4 velocidades para las mecánicas de gasolina más básicas, una de tipo manual y manejo secuencial con sistemas automatizados de embrague y cambio y 6 velocidades para el HDI de 2.0 L y un tercer sistema para el HDI de 109 Cv denominado CMP, que funciona como una caja de cambios manual automatizada opero desde un principio se diseñó para ser automática y no como una automatización de una manual, de modo que todos los sistemas están mejor integrados.

Cuando el C4 llegó al mercado lo hizo mostrando unas líneas generales que de entrada denotan su origen indiscutiblemente, muy pocas marcas comerciales se atreven a innovar estéticamente al nivel al que nos tiene acostumbrados Citroen, y el revulsivo para el segmento de los compactos no iba a quedar fuera de esta política. El compacto de Citroen se vende en varias carrocerías que van desde las de tres y cinco puertas, la de 4 puertas con forma de sedán y baúl de carga separado además de los Picasso y Grand Picasso, que son las dos carrocerías monovolúmen, cada cual de un tamaño. Esto ha convertido a la gama C4 en una de las más versátiles del mercado. Partiendo de una base que podría definirse como “siempre coches distintos de los demás”, el C4 goza de una línea de cintura inclinada en forma de cuña que termina muy elevada en la parte trasera, aportándole una imagen dinámica aunque elegante. En todos los C4 la visibilidad por la luneta trasera queda mermada por culpa de la línea de cintura, que sacrifica cristal para ganar en imagen, pero el modelo de tres puertas se resiente especialmente a pesar de que la luneta se compone del cristal que cae desde el techo y otro vertical que sigue la caída del capó.

La variante de cinco puertas sigue una línea similar a la del coupé, pero cambia esa zaga agresiva por una de caída más suave que permite también ganar altura en las plazas traseras para mayor comodidad de sus ocupantes. Así mismo la zaga es completamente distinta, más impersonal que en el modelo más deportivo, como se espera de un coche que no busca mostrarse deportivo, sino familiar, y llegar a un mayor público. El modelo sedán cambia la zaga recortada por un baúl de carga separado, lo que modifica de forma definitiva su perfil. Este modelo se desarrolló en colaboración con el fabricante chino Dongfeng y con espíritu de que fuera también un coche global fabricándose en dos vertientes, una desde 2006 en el mismo país asiático que cubriría el mercado interno chino denominada C-Triomphe, y otra ya llamada C4 Sedán que se fabricó en Argentina para cubrir la demanda de Sudamérica y Europa ya a partir de 2007.

El C4 Coupé representa la variante más deportivas de la gama, y visto de perfil parece exactamente lo que es, un coupé. El morro bajo, la superficie acristalada que va de más a menos desde la parte delantera y hacia atrás, unido a una línea de cintura más inclinada que en el resto de modelos le otorgan una imagen muy deportiva, reforzada por la descrita luneta trasera, que está partida en dos. Esta luneta forma un codo abrupto en la zaga del coche que casi permite verla como un alerón, al estilo de las “Coda Trunca” de los coches de competición de los 60. Sus amplias puertas permiten un acceso cómodo al interior del coche y lo esquinado de sus ruedas, que provocan voladizos muy cortos, le dan una imagen muy sólida además de hacerlo parecer más largo de lo que en realidad es. Llegado 2008 se sometía al C4 a un primer lavado de cara para mantenerlo joven, aunque por lo futurista de sus líneas, este fue bastante leve y se centró en detalles exteriores como los faros, rejilla delantera, capó, que ya no presentaba la nervadura, o parachoques.

En el interior el C4 es un coche bien equipado en cualquiera de sus versiones, contando desde el modelo más básico denominado LX con programador de velocidad, seis airbags u ordenador de viaje, y también de serie o en opción en cualquiera de los siguientes acabados denominados "Collection", VTR Plus, "Exclusive" y VTS como la referencia más deportiva, con climatizador bizona, navegador con disco duro, techo panorámico o conexión Bluetooth. El nivel de equipamiento que puede montar el C4 se adelantó a su tiempo en su momento, pues muchos elementos, aún en opción, solo se habían visto en modelos de gama premium y en marcas de corte más bien selecto, y solo Citroen hizo una apuesta firme por la electrónica en un segmento mucho más comercial. Alerta de cambio involuntario de carril, un sistema que lee las líneas de la carretera y detecta el pisado involuntario de líneas en autopista si no está el intermitente accionado, faros direccionales de xenón, sensor de lluvia y encendido automático de faros. Uno de los detalles más destacables del interior del C4 es su volante, pero no porque tenga una forma inusual. Lo inusual es que solo gira el aro mientras el centro permanece inmóvil, algo que en un primer momento descoloca pero a lo que uno se acaba acostumbrando. Lo cierto es que le da al conductor la sensación de estar conduciendo un coche muy futurista, pero sin embargo, en el caso de que se incorporen los mandos de la radio, resulta muy molesto ver como se acercan y se alejan en función del ángulo con el que estemos virando. Esto, a pesar de todo, trae a la memoria modelos de los años 70 que presentaban conceptos, cuanto menos, similares.

Sentados en el puesto de conducción, Citroen aprovecha ese centro fijo del volante para albergar el cuentarrevoluciones digital en una posición bastante incómoda, y después nos encontramos con que el cuadro de instrumentos con el resto de indicadores está instalado en el centro del salpicadero y en posición elevada, siendo este además de tipo digital. Esto puede aportar una imagen futurista acorde con el volante de centro fijo, pero la instrumentación digital es a este nivel, hoy por hoy, mucho menos precisa que la analógica, y esta disposición del cuadro de mandos obliga a retirar la vista de la carretera para conocer, por ejemplo, a que velocidad estamos circulando, o las rpm a las que trabaja el motor, siendo imposible ver todos los indicadores de una sola vez. En 2008, con el restyling estético exterior, el C4 recibe una re-ubicación de algunos elementos, como el cuentarrevoluciones, que pasa a la pantalla central, junto al velocímetro, permitiendo una lectura más rápida y segura de los datos de interés, aunque aún alejada de la carretera. Por lo demás, materiales, ajustes y terminaciones superan de largo a su predecesor, aunque el C4 pierde en maletero con respecto del Xsara y sus cotas de habitabilidad interior se quedan en la media de la categoría, e incluso por debajo en el C4 Coupé, que es más estrecho y menos alto en las plazas traseras.

El Citroen C4 cesaba su producción en 2011, siendo sustituido por una segunda generación más estilizada y depurada, aunque conservando el aspecto básico del primer C4, un superventas de la marca del Chevron que tuvo su réplica en el mundial de rallys, disciplina en la que Sebastien Loeb impuso su supremacía con mano de hierro a bordo de su C4 WRC hasta que en el mundial de 2012 este quedaba fuera de normativa por los nuevos cambios, pasando a ser sustituido por el nuevo Citroen DS3 WRC.

 

 


VEHICULOS RELACIONADOS
Citroen C4 WRC

VEHICULOS SIMILARES
Fiat Bravo Multijet
Opel Astra
Seat Leon / Altea