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FORD Focus ST (Restyling 2008)

En 2008 Ford ponía al día las líneas exteriores del más deportivo de la gama Focus hasta ese momento y desde 2005, que permanecería también como el más potente hasta que unos meses después se presentara el radical RS, se trata del Ford Focus ST.
En este coche Ford consiguió aunar la alta potencia con el agrado y la facilidad de conducción dándole una doble vertiente, pues resulta dócil en conducción suave con marchas largas y rabioso y deportivo si se le exige que reaccione y se comporte como un deportivo.
El Focus ST está dotado de un propulsor de 5 cilindros en línea y 2521 c.c. Sobrealimentado mediante turbocompresor y de origen Volvo que es capaz de desarrollar nada menos que 225 Cv de potencia máxima a 6000 rpm, una cifra bastante baja para tratarse de una mecánica a priori deportiva. Este ingenio es capaz, gracias tanto a su estructura como al turbo, de dar un par máximo de 320 Nm
constante entre 1600 y 4000 rpm, una cifra elevada que permite que el Focus ST tenga esa doble vertiente que comentábamos, todo ello gestionado a través de una caja de cambios de 6 velocidades de manejo completamente manual y también de origen sueco. El consumo es el gran handicap de este propulsor, sobre todo si se le aprieta, y es que 2'5 litros de cubicaje alimentados mediante inyección indirecta necesitan de beber para moverse, con lo que las cifras de consumo homologado en ciclo mixto se van hasta los 9,3 litros que en conducción normal no bajaran de 11 litros cada 100 Km.
El propulsor emite un agradable sonido según como se pise el pedal derecho, con el silbido de fondo del turbo si se hace con suavidad y emitiendo un sonido bronco y poderoso si se pisa la tabla. La transmisión delantera, que no dispone de ningún tipo de asistencia tipo autoblocante, ni mecánico ni electrónico, estirará de este Focus no sin dificultad sobre todo en aceleraciones fuertes, donde los 225 Cv se le atragantan, y lo pondrá a 100 Km/h en 6,8 segundos, y así seguirá hasta llegar a los 241 Km/h, una cifra de velocidad máxima respetable.
El chasis del Focus ST soporta sin inconvenientes las embestidas del propulsor, y es que este mismo chasis es montado en el más deportivo de los Focus, el RS, que desarrolla 80 Cv más. La suspensión independiente de tipo McPherson en el eje delantero y de paralelogramo deformable en el trasero, asistida por barras estabilizadoras en ambos ejes, redondea el conjunto y le otorga al Focus
ST un comportamiento de primera en conducción deportiva, algo que por otro lado ya hace toda la gama Focus. Claro está que en este Focus las suspensiones han variado de geometría y de dureza con respecto de los otros Focus, con unos muelles y estabilizadora más firmes, respectivamente en un 30% y un 5%. Sus 1392 Kg de peso hay que pararlos además de lanzarlos, y de eso se encargan los discos ventilados delanteros de 320 mm y macizos de 280 mm traseros, estos últimos quizás algo cortos. De contener ciertas reacciones dentro de la física se encarga la electrónica a través del ESP, el sistema de control de tracción TCS y el de asistencia en frenadas de emergencia EBA. Y la dirección asistida dispone de tres opciones de funcionamiento seleccionables desde el salpicadero, normal, confortable y deportiva, que ajustará la dureza en función de la opción elegida.
Su aspecto es imponente con una llantas de 18” de cinco brazos en estrella calzadas con neumáticos en medidas 225/45, un frontal agresivo que se nutre de una sobredimensionada toma de aire escoltada por dos pequeños faros de larga distancia que se integran ya en las esquinas de un paragolpes ensanchado que tiene continuidad a lo largo de todo el lateral con los pasos de ruedas y aletines hasta llegar al parachoques trasero, de aspecto musculoso y equipado con un difusor que le aporta un toque muy agresivo que con la doble salida de escape, una a cada lado, y el alerón, de medidas muy oportunas y sin ser en absoluto chabacano. Lo cierto es que recuerda en mucho al hermano mayor, aunque puestos uno junto al otro el RS resulta mucho más agresivo, claro. El Focus ST está disponible en carrocería de 3 y de 5 puertas, aunque por esta última hay que desembolsar 300 € más. A todo ello se pueden sumar el color especial para esta serie, el naranja eléctrico, por el que hay que pagar a parte unos 1000 € pero que le aportan un toque muy personal.
Unos magníficos asientos con diseño backett firmados por Recaro se disponen para sujetar el cuerpo de los ocupantes de las plazas delanteras. Una vez dentro se observa un cuadro similar al del resto de la gama, con esa sobriedad típica de los alemanes. El toque racing lo aportan los detalles, como el pedalier de aluminio que, a pesar de todo, no se ha reubicado con respecto de los Focus más normales para facilitar maniobras como el punta-tacón, la consola en símil de fibra de carbono, acabados en piel, volante de tres radios con detalles en aluminio y el logo ST. Pero uno de estos detalles sobresale por encima del resto, son tres indicadores dispuestos sobre la parte alta del salpicadero que dan lectura de la presión y temperatura del aceite y la presión de soplado del turbo.
Los acabados, como en todos los Focus, denotan buena calidad, aunque siempre se encuentra entre los plásticos blandos que se colocan a la vista algún que otro plástico duro con tendencia a hacer ruido, aunque más escondido, claro. El equipamiento de serie del Focus ST hace olvidar esa minucia. Climatizador bizonal, sistema de sonido con cargador de discos y lector MP3 con 8 altavoces, volante multifunción o el arranque del motor mediante botón son algunos de sus elementos. Si uno se quiere ir de viaje con el Focus ST no ha de sufrir por el hueco para el equipaje, pues los 396 litros son más que suficientes para transportar el material de 2 personas e incluso de 4, si no se pretende introducir todo el armario. Lo cierto es que el maletero del Focus ST barre al de casi todos sus rivales por capacidad. Por cierto, que bajo el piso del mismo se encuentra un kit antipinchazos nada recomendable (que mala costumbre de las marcas con tal de ganar unos litros de maletero), que se puede sustituir por una rueda de emergencia, de las de galleta, previo pago de 30 €.
En 2005, y coincidiendo con el lanzamiento del nuevo Focus ST, se lanzó una serie especial de 500 unidades exclusiva para el mercado británico denominada, como no, ST500. No dispone de diferencias mecánicas con los ST normales que hasta aquí han llegado, pero si de diferencias de equipamiento y de imagen, pues va pintado en color negro con el capó en plata y así mismo están tapizados los asientos Recaro. Por otro lado los faros de xenón o el espejo interior con atenuación automática forman, junto a otras lindezas, parte del equipamiento de esta serie especial. Esta serie no apareció con el restyling de 2008.
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Video de prueba del Ford Focus ST con algo de acción. Eso si, en alemán.






