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OPEL Corsa OPC (2007)

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Los utilitarios han dejado con el tiempo de servir como pequeños porta nietos tomando un papel mucho más relevante y entrando a formar parte de la vida de la gente más deportiva gracias a las divisiones especiales de las marcas, que pueden hacer de un urbano un verdadero deportivo, como en el Opel Corsa OPC.

 

OPC son las siglas del Opel Performance Center, la parte de la marca que se ocupa de las versiones más radicales, y en el caso del Corsa supuso todo un reto por ser el primero de los que salía al mercado con unas siglas que el Insignia o el Astra han dejado muy altas, y el pequeño no decepciona.

El más deportivo de la gama Corsa monta un propulsor de 1'6 litros repartidos en 4 cilindros sobrealimentado mediante un turbocompresor, de modo que este modelo se monta en el carro de los utilitarios potenciados mediante la última tendencia, utilizando motores de cilindrada razonable y apoyados por un sistema de sobrealimentación. Este propulsor, que cuenta con doble árbol de levas en cabeza para pisar las 16 válvulas, no es sin embargo un prodigio de la ingeniería, de hecho, es bastante clásico de concepción. Sus 1598 c.c. están alimentados mediante un sistema de inyección electrónica indirecta, pero aún así es capaz de exhibir una potencia específica bastante elevada, de 120 Cv por litro, dejando la cifra en 192 Cv a 5850 rpm. Este no es un régimen demasiado elevado, de modo que el margen de utilización podría parecer reducido, pero nada más lejos, pues gracias al milagro del turbo de geometría variable es capaz de ofrecer un par constante de 230 Nm entre 1980 y 5800 rpm, muy cerca del régimen de potencia máxima. Este par máximo se puede aumentar en un 15% mediante la función “Overboost”, que permite durante un tiempo limitado disponer de 266 Nm.

Y es que los turbos de hoy no son ya como los de antaño, cuando lo importante era insuflar potencia en alta mediante admisión forzada y el propulsor empujaba a partir de 3000 rpm, momento en el que un patadón te lanzaba hacia adelante mientras por debajo de esas rpm solo se podía aspirar a estacionar. En este coche el sistema de sobrealimentación, desarrollado en conjunto por la misma casa Opel y la alemana BorgWarner Turbo Systems, tiene la carcasa del turbo integrada en el colector de escape, lo que disminuye el peso final del conjunto y el riesgo de fugas, y trabaja desde muy abajo para suministrar empuje suficiente en casi cualquier ratio de utilización del motor.

El propulsor del Corsa OPC está ligado, al menos por el momento y sin señales de que la cosa vaya a cambiar, a una caja de cambios manual de 6 velocidades que traspasa el par al eje delantero. No se ofrece por lo tanto alternativa alguna a esta opción, lo que pone en una cierta desventaja al Opel, que debe rivalizar con cajas de cambios que se manejan, en algunos casos, con levas tras el volante. Las prestaciones que ofrece el Corsa OPC están en la línea de sus competidores, con una velocidad máxima de 225 Km/h y una capacidad de ponerse a 100 Km/h desde parado en 7'2 segundos.

Para que el coche funcione no ha de tirarse solo de planta motriz, y el chasis del Corsa OPC está a la altura de las circunstancias y no desentona en un comportamiento deportivo, pues presenta cambios sustanciales llevados a cabo entre los ingenieros de Opel y los de Lotus Engineering. Y es que la marca siempre pone a punto sus bastidores más deportivos en el circuito de Nürburgring Nordschleiffe, el conocido infierno verde, al que el probador Manuel Reuter le dio la vuelta en un Corsa OPC de estricta serie en 8'47”. Parece que a estos coches se les pega parte de la historia de los casi 21 Km de circuito, y el Corsa se muestra muy ágil y con un tacto afinado en conducción deportiva. El esquema de suspensión delantero recurre a un sistema independiente de tipo McPherson apoyado por barra estabilizadora mientras el eje trasero recurre al típico esquema de brazo tirado semi-independiente con eje de torsión transversal que utiliza la mayor parte de utilitarios gracias a su sencillez y a que ocupa poco espacio, solo que en el OPC este eje de torsión es un 25% más rígido que en el resto de la gama Corsa. Este es el mismo esquema que utiliza el resto de la gama Corsa, pero en el OPC se utilizan muelles específicos y unos amortiguadores con un tarado más duro además de rebajar la altura al suelo en 15 mm para redondear el tema suspensión.

Además, por si uno no piensa emular a Jackie Stewart a su volante, el Corsa OPC está equipado con un control de estabilidad que facilita la faena al profano pero que se puede desconectar en caso de tener “manos” para las curvas, donde alguien con experiencia disfrutará con este coche gracias a su puesta a punto de chasis. Detener al Corsa OPC es tan sencillo como lanzarlo gracias a los discos ventilados de 308 mm de diámetro del eje delantero y a los discos macizos de 264 mm en el trasero, que se ubican tras unas llantas de 17 pulgadas calzadas con cubiertas 215/45 que en opción pueden ser de 18 pulgadas con neumáticos más anchos.

Este modelo de la gama está disponible exclusivamente en carrocería de 3 puertas, algo razonable dado su talante deportivo, aunque posiblemente les cierre alguna puerta a posibles compradores que buscan en este mismo segmento vehículos con puertas traseras. Por otro lado, las diferencias con el resto de la gama se hacen patentes desde cada ángulo. El paragolpes delantero y la parrilla en panal de abeja son específicos para esta versión deportiva, así como los aletines, retrovisores o alerón posterior. También es exclusivo de este modelo el paragolpes trasero, que además de las branquias laterales aloja un difusor aerodinámico en cuya parte central se ubica la única salida de escape con forma triangular e invertida, una seña específica de los coches de OPC. Además, los pilotos traseros están oscurecidos aumentando el grado de “agresividad” del conjunto.

En el interior destacan, sobre todo, los asientos tipo backett que firma Recaro construidos a base de armazones de plástico rígido y que proporcionan una excelente sujeción lateral en apoyo en curva, algo que el Corsa OPC puede llevar muy al límite. La pega puede ser, para algunos conductores, lo cerca que quedan las sujeciones de los brazos. Tapizados específicos, el volante de piel y achatado en su parte baja (donde rezan las siglas OPC), el pedalier en aluminio, las diversas inscripciones de la división deportiva de la casa y el tarado del velocímetro, que marca los 240 Km/h ponen el resto. De hecho no difiere en mucho del interior de un corsa normal salvo en esos detalles y poco más, algo habitual en la firma. Como elementos de seguridad se pueden citar los seis airbags, los laterales integrados en los backett, o el sistema de asistencia al arranque en rampa, que frena el coche durante un par de segundos para permitir el juego de pedales en una cuesta sin necesidad de tocar el freno de mano.

El Corsa OPC se presenta como un rival con solera, quizás algo corto de opciones, pues existe una única versión y no hay lugar a elección, manual y con tres puertas. Está claro que el que quiera aspirar a una capacidad interior mayor puede optar por el Meriva OPC de 180 Cv, que comparte motor con el Corsa pero cuyo comportamiento, a buen seguro, no será el mismo. Quizás más adelante Opel se decida a ofrecer un cambio de doble embrague y le ponga la guinda a un pastel de por sí muy suculento aunque algo caro con respecto de la competencia.

 


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