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PEUGEOT 207 RC

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El Peugeot 207 RC es un pequeño deportivo apto para el uso diario, pues ofrece sus 4 buenas plazas. Es la versión que sirve de base a la R-Cup, en el que se basa el 207 IRC.

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Por lo tanto no se trata de ni un utilitario ni de un tragamillas, sino un coche que tanto se puede usar para desplazamientos urbanos como para meterse a divertirse en una carretera de curvas.

Es un coche rápido de conducir en carreteras de montaña, no tanto por el chasis, que es completamente nuevo y con tarados específicos para esta versión, sino por el motor de 174 Cv que monta y que empuja con fuerza. Este es un 4 cilindros en línea de 1’6 litros de cilindrada turboalimentado, lo que ya de por sí disminuye el consumo con respecto del 2’0 litros del 206 RC. El motor, a pesar de ser más pequeño y de ofrecer 3 Cv menos que el de su predecesor, ofrece su par máximo a partir de 1600 vueltas, casi desde el ralentí, y eso hace que sea un propulsor muy manejable tanto en baja como en alta. Ello ayuda en sumo grado al turbocompresor que empuja con fuerza desde las 2500 rpm y que, aunque cabe pensar que hasta ese momento el motor está vacío, el par se encarga de llenar el agujero. Además, en las tres últimas velocidades, si se pisa el gas a fondo se puede disponer de un par superior, de 260 Nm durante unos segundos gracias a que el turbo sopla a 1’0 bar en lugar de hacerlo a 0’8. El desarrollo de este propulsor se ha realizado en colaboración con BMW y por ese motivo también lo monta el Mini Cooper-S.
La caja de cambios es de 5 velocidades, más bien tirando a cortas, lo que acentúa su carácter deportivo. Se echa de menos una sexta por dos motivos, disminuir el consumo, que no es elevado ni mucho menos, pero que aun sería inferior con una 6ª de desahogo, y la rumorosidad en el habitáculo al rodar por autopista. Las velocidades cortas obligan a llevar el motor alto de vueltas y esto, en un viaje largo puede ser molesto. Si obviamos esta pega, el 207 RC cumple perfectamente su cometido, pues es muy vivo y fácil de conducir gracias tanto al motor como al cambio.
El chasis del 207 RC mantiene ese difícil compromiso entre fácil y radical, pues aunque las suspensiones son más bien tirando a duras para mejorar la estabilidad, tampoco estamos hablando de una tabla de planchar. El coche se mantiene pegado al suelo y lleva a cero aquellos rebotes de los que sus predecesores hacían gala en el eje trasero.
En Peugeot se han percatado de que se pueden vender más coches si se amplía el abanico de compradores, y por eso el 207 RC no es radical, sino dócil, de modo que casi cualquiera puede ir deprisa con el si se respetan ciertos márgenes del coche, y del que pone las manos, claro.
Presenta grandes diferencias estéticas con el 206 RC, adoptando la imagen de la marca para esta generación en la parte delantera, una rejilla de color negro con unos tacos de goma en los lados, muy al estilo del frontal que ya lució el 206 WRC.
Se diferencia de otros modelos de la gama en el pequeño alerón que tiene en la parte alta de la luneta trasera, el fondo de los faros oscurecido o la doble salida de escape. Aquí se terminan las concesiones a la deportividad. Y es que el 207 RC no muestra más faldones, llantas como paellas ni tomas de aire. Estéticamente el 207 RC es bastante discreto, lo que puede ser un punto a favor para el que no desea ser visto y un punto en contra para el que desea lucirse, que deberá rascarse el bolsillo para darle algo más de carácter a su imagen exterior.
En definitiva, el 207 RC es una magnífica opción para aquel que busque un coche de diario con el que obtener momentos de diversión y poder afrontar sin ningún inconveniente, a parte de la rumorosidad, un viaje largo. Además gasta poco y es más barato que la mayoría de los coches que le hacen competencia. Y encima corre el IRC. ¿Que más se puede pedir?