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AUDI RS5 (2010)

Resultaba inconcebible que Audi no lanzara una versión superdeportiva de su exitoso y bello coupé A5 y dejara toda la responsabilidad sobre el S5, que sin ser manco no era lo que se esperaba como tope de gama, pero las cosas cambian y la marca de los aros lanza el esperado Audi RS5.
En el RS5 se combinan las líneas fluidas, suaves y elegantes que caracteriza a la gama A5, pero sabiamente combinadas con ciertos aditamentos aerodinámicos que, por otro lado, resultan necesarios para que el coche no se eche a volar.
Aunque la base del RS5 radica, obviamente, en su corazón, y a este lo mueve un 4'2 litros FSI. De sus 4163 c.c. Alimentados por inyección directa y repartidos en 8 cilindros en V a 90 grados, emana una potencia de 450 Cv a 8250 rpm y un par máximo
constante de 430 Nm entre 4000 y 6000 rpm. Es un propulsor completamente construido en aluminio con doble árbol de levas en cabeza por culata y distribución variable que se sitúa en posición delantera longitudinal.
A este se acopla una caja de cambios automática de doble embrague “S-Tronic” con 7 velocidades que es la única opción de transmisión, y no se prevé que haya otra por el momento, y que permite su utilización manual-secuencial tanto desde las levas que se sitúan tras el volante como desde la misma palanca de cambios.
La potencia se transmite al suelo mediante el sistema de tracción total permanente “Quattro” aunque el diferencial central no es el que se acostumbra a montar en Audi, que era de tipo Torsen. En el RS5 el sistema de tracción reparte en condiciones normales un 40% de par al eje delantero y el 60% al trasero, aunque si las circunstancias lo requieren se puede pasar al eje propulsor entre un 30 y un 85% de par. El nuevo sistema se implanta por motivos como el tamaño o el peso, pero también además por su mayor eficiencia, algo capital en una marca que ha tomado esto último como bandera. En la parte trasera, el diferencial activo, elemento opcional, puede variar la fuerza que hace cada una de las ruedas mediante un sistema compuesto por engranajes y embragues multidisco, apoyando así al sistema de dirección.
Las prestaciones del RS5 son, como se espera, de alto nivel, con, eso si, la velocidad limitada electrónicamente a 250 Km/h, que pueden ser 280 Km/h si se desea, aunque esta petición hay que hacerla en el momento de pedir el coche, y una aceleración de 0 a 100 Km/h de solo 4'6 segundos. En las cifras de aceleración interviene el sistema “Launch Control”, que sirve para conseguir la mejor aceleración desde parado.
La electrónica se apodera del control del coche en muchas más vertientes, y el sistema de frenado se torna selectivo, ayudando al trazado de las curvas frenando las ruedas interiores en los giros y “obligando” al coche a girar. La dirección asistida varía su dureza en función de la velocidad a la que se circula, aumentándola a mayor velocidad para que el tacto se mantenga y disminuyéndola con la disminución para ayudar en los aparcamientos y otras maniobras o en la circulación urbana. A esto se suma que en opción se puede solicitar una dirección de desmultiplicación variable, que hace que las ruedas giren más o menos manteniendo el mismo giro de volante según la velocidad, de modo que circulando despacio las ruedas giran más en una vuelta de volante que circulando deprisa. El elenco electrónico se completa con el ya conocido control de estabilidad ESP, que además del programa de utilización normal cuenta con un programa deportivo que lo hace menos intrusivo y, si no se quieren dejar las cosas en manos de los chips, se puede desconectar por completo.
En el RS5 también hay partes de tipo clásico, como en el tren de rodaje, cuyo sistema de suspensión difiere del resto de la gama A5 en la mayor parte de elementos elásticos como muelles o barras estabilizadoras además de en los amortiguadores. El resultado es una suspensión más firme que deja la carrocería 20 mm más cerca del suelo que en los demás Audi A5.
El RS5 monta de serie una buena cantidad de goma, en neumáticos 265/35 montados sobre llantas de 19 pulgadas. Claro que si eso no es suficiente se puede montar en opción una rueda más ancha, 275/30, sobre una llanta de 20 pulgadas. En todo caso, tras estas se ocultan unos discos de freno construidos con la parte central, la de sujeción, en aluminio, mientras la parte de frenado o fricción es de acero, disminuyéndose así el peso, en medidas de 365 mm, aunque si se desea pueden ser cerámicos, midiendo entonces 380 mm. Las pinzas serán en ambos casos de ocho pistones delante y pintadas en negro con la inscripción RS.
Las suaves líneas del A5 toman en el modelo RS una cierta agresividad acorde con las prestaciones que desarrolla, y además de unas tomas de aire delanteras de mayor tamaño para cubrir las necesidades de refrigeración del V8 y la inscripción RS en la parrilla, terminada en nido de abeja, destacan en la parte trasera el difusor, de corte bastante sencillo, a cuyos lados se observan las dos salidas de escape ovaladas, y el alerón retráctil, que va integrado en la línea del capó trasero completamente enrasado, de modo que prevalece la forma del A5, y que aparece a partir de 120 Km/h. Para regresar a su posición inicial hay que bajar de los 80 Km/h.
Opcionalmente se puede acabar de redondear el aspecto deportivo del coche incorporando alguno de los packs que la marca ofrece, uno con piezas exteriores en aluminio y otro con las mismas en fibra de carbono, y un tercero que viste el interior del vano motor también con piezas en fibra de carbono.
En el interior se respira un ambiente más deportivo gracias a los asientos de nuevo diseño tapizados en cuero y alcántara y a las incisiones en fibra de carbono y aluminio. Opcionalmente se pueden pedir asientos deportivos tipo backett que le darán un aspecto más agresivo al sobrio interior típico de la marca de los cuatro aros.
El RS5 se convierte en el verdadero rival del BMW M3 coupé relevando al RS4 que hasta hoy le plantaba cara y llenando un hueco que hacía mucho tiempo que Audi tenía abandonado. Obviamente el RS5 no es barato, como no lo es ninguno de los coches de este segmento, y a partir de 85,900€ se puede disponer de uno de ellos de serie. Todos los caprichos, que son muchos más de los que aquí mentamos, tienen, como siempre, precio a parte, y es que para ser distinto hay que pagar, pero la exclusividad es aún más cara.

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