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ABARTH 500 (2009)

Cuando Fiat lanzó el 500 puso en el mercado uno de los utilitarios más bonitos del momento, prueba de ello es su elevada cifra de ventas, y a este le ha ido sumando diversas versiones más glamurosas, pero le faltaba un modelo deportivo, y este vino bajo el paraguas de la nueva marca deportiva de Fiat en forma del Abarth 500.
EN ESTE ARTÍCULO: Abarth 500, Abarth 500 "esseesse"
Y como viene siendo habitual desde que Fiat realizara el esfuerzo de recuperar a la mítica Abarth como marca específica, el pequeño 500 resulta en una verdadera bomba de relojería tras pasar por el tratamiento de la marca del escorpión, que le dota de una mecánica mucho más potente y una imagen acorde con lo que ofrece.
La mecánica que monta el Abarth 500 se basa en el motor de 1.4 litros de Fiat, pero ha recibido toda una serie de modificaciones que lo han llenado de rabia. Este pequeño motor de 4 cilindros en línea y 1368 c.c. alimentado mediante inyección indirecta recibe el soplado de un turbocompresor IHI refrigerado mediante dos intercoolers que introduce aire a 0.8 Bar de presión. El
resultado es una potencia máxima de 135 Cv a 5500 rpm y un par máximo de 180 Nm a 2500 rpm, lo que da idea del agrado de uso de esta mecánica en prácticamente todo el abanico de uso de la misma, con lo que no es un coche que se queje ante un uso más de diario.
Además de tener suspensión rebajada, llantas mas grandes específicas, neumáticos mas anchos, faldones, etc... lo que hace especialmente deportivo a este 500 es un botón que tiene en el salpicadero con la leyenda "Sport". Al pulsar este botón se cambia radicalmente la concepción del coche, pues se pone en marcha un programa con el que se modifica la entrega de la potencia, no la cantidad, que sigue siendo de 135 Cv, aunque si se aumenta el par máximo, llegando este hasta los 206 Nm a 3000 rpm, como si se tratara de una función Overboost. Esto se consigue cambiando la gestión de la centralita electrónica y la presión de soplado del turbo, que introduce entonces 1 bar de presión en los cilindros, pero además, cambia el tacto de la dirección volviéndola más dura, lo que transmite más sensaciones al conductor, y la respuesta de los controles de estabilidad y tracción, que se vuelven más permisivos. Gracias a este pulsador se puede disponer de dos coches que adaptan su carácter a las exigencias del conductor en uno solo, con un comportamiento más dócil a diario y más agresivo en caso de desearlo así.
Con el botón Sport pulsado la aguja del cuentavueltas se acerca con asiduidad a las 6500 rpm y alcanzar los 200 Km/h es un juego, aunque el coche se termina a 205 Km/h. Esta es la velocidad máxima que alcanza el Abarth 500, que puede parecer escasa, pero hay que partir de la base de que este pequeño deportivo pesa solo 1120 Kg. Esto a su vez le proporciona una buena capacidad de aceleración, y es capaz de ponerse a 100 desde parado en 7,9 segundos, una cifra relativamente baja si se tiene en cuenta su potencia.
En Abarth se han tomado muy en serio eso de ser una marca independiente, y por eso han dotado al 500 de todos los inventos posibles para conseguir que se agarre al asfalto como si fuera una lapa. No en vano uno de sus rivales más directos por concepto es el Mini Cooper, auténtica referencia en comportamiento en el segmento de los utilitarios. Para ello se ha endurecido en mucho la suspensión del pequeño 500 con respecto de un 500 normal, además de haberse rebajado, buscando un nivel de estabilidad y motricidad adecuado a la filosofía del coche, llevándola a ser en ocasiones demasiado dura para un uso cotidiano, un peaje que seguro que su dueño pagará con gusto, pues es también el motivo de su agilidad en carreteras de curvas enlazadas. Del buen hacer de Fiat y Abarth sobre el chasis da cuenta el resultado obtenido en la prueba de choque realizada por EuroNcap, en el que este pequeño deportivo ha conseguido cinco estrellas en el impacto frontal, que es la máxima puntuación. Para detener al 500 deportivo se cuenta con todo un equipo de frenos que cuenta con discos delanteros de 284 mm y traseros de 240 mm, y todo ello se apoya sobre unos neumáticos 195/45 R 16 que permiten un agarre suficiente a este coche de solo 8,3 Kg/Cv de relación peso-potencia.
La electrónica forma parte del traje de este pequeño Abarth, representada por siglas como ABS, ESP, EBD, que es el distribuidor electrónico de frenada, ASR o control de tracción, HBA, asistencia a la frenada de emergencia, o el “Hill Holder”, el asistente de arranque en cuesta. A ello se suma el TTC, Torque Transfer Control, un sistema de control de transferencia del par que mediante los sensores del ESP detecta si la rueda interior pierde tracción y la frena pasando tracción a la exterior, efectuando el trabajo de un diferencial de tipo autoblocante.
Si alguien piensa que este coche es un montón de plástico envolviendo a un 500 está absolutamente equivocado. Estéticamente el primer cambio con respecto del 500 se observa en el frontal, ligeramente estirado en el paragolpes, y la razón es obvia, no se puede meter un turbo y dos intercooler donde ya no cabe ni una aguja. Esto por otro lado hace honor a aquellos Abarth de los 60 como el 1000 TC, cuya característica más peculiar era el “morro adelantado” para albergar el radiador, y precisamente los huecos laterales del faldón delantero sirven para refrigerar los intercooler. Después unas taloneras van de la rueda delantera hasta la trasera dando el toque al lateral hasta llegar a la zaga, donde encontramos un alerón sobre la luneta trasera cuyas dimensiones no son precisamente de las de decoración, para ya en la parte baja de la trasera encontrar un difusor aerodinámico y la doble salida de escape. Todo el conjunto ofrece un resultado estético impactante, en el que Abarth vende justo lo que da, pero los alerones, faldones y demás elementos de carrocería no cumplen una función meramente estética, pues también velan porque esta pequeña pulga rabiosa no se despegue del asfalto cuando circula a altas velocidades.
La personalización del Abarth 500 no se queda solo en la chapa y pasa también al interior. Asientos con reposacabezas integrados que pueden ir tapizados en piel negra o blanca opcionalmente reciben a su afortunado conductor, que se encuentra bajo los pies una pedalera metálica. Tras el volante, de pequeño tamaño y achatado en su parte baja, un velocímetro que marca 240 Km/h pone en antecedentes al piloto, y por si no intimida suficiente, hay un indicador de presión del turbo. Si esto parece poco lleva un led en este mismo indicador del turbo que Abarth denomina GSI (Gear Shift Indication), que actúa en modo normal parpadeando e indica que hay que introducir otra velocidad para realizar una conducción más económica, pero en modo Sport se ilumina para señalar como sacarle el máximo partido al pequeño motor. También incorpora el "Blue&Me TM Map", que es una centralita que recoge datos de telemetría, como la velocidad del motor, marcha insertada y velocidad del coche, pero que también puede darnos la posición dentro del circuito en el que nos encontremos mediante GPS y los tiempos por vuelta que estamos realizando, un gadget muy adecuado si se es un enfermo de la velocidad.
Como buen 500, el Abarth suma a su imagen ya de por sí muy personal todo un conjunto de opciones que permiten individualizar aún más el coche a su dueño. Un ejemplo es la pintura, pues el Abarth en principio está disponible en blanco pero pagando un suplemento se puede conseguir en rojo, al que si se añade otro más se le añaden los vinilos de Abarth que recorren el lateral del coche o el escorpión que puede decorar el capó delantero. También se puede optar por unos neumáticos más anchos en medida 205/40 ZR 17 con llantas específicas o incorporar en su interior unos asientos tipo backet que proporciona Sabelt.
El Abarth 500 cumple a la perfección con su cometido, es ágil, rápido, llamativo y exclusivo, y de esto último da fe su precio, más elevado que el de rivales de tipo similar como el Renault Twingo RS, al que el italiano le planta cara tanto a nivel estético como en aceleración. El Abarth se vende exclusivamente en concesionarios de la marca Abarth, lo que contribuye a hacer mayor esa aura de coche pequeño pero exclusivo, a lo que contribuye también el hecho de que todos los coches de cortesía de los concesionarios Ferrari son precisamente este pequeño deportivo, un coche creado al más puro estilo Abarth del que el fundador de la mítica marca del escorpión, Carlo Abarth, se sentiría a buen seguro muy orgulloso.
ABARTH 500 "ESSEESSE" (2009)
Es en este pequeño utilitario en el que se ha vertido todo el saber hacer de Fiat en coches deportivos contando de paso con la tradición y el buen nombre que aporta una marca con la solera en competición como la que fundó Carlo Abarth, que ha legado más que un nombre, un nuevo carácter al que en principio solo era un utilitario que se sublima de forma enorme en el Abarth 500 con el kit “esseesse”.
Porque si uno está buscando un coche pequeño para moverse por la ciudad, reconozcámoslo, este no es el más adecuado, hay otras opciones dentro de la gama Fiat 500 mucho más encaradas a esta vertiente, porque el Abarth 500 esseesse va más allá, es un utilitario, si, pero si uno conoce los Abarth 500 ya sabrá que la ciudad no es su hábitat favorito, y el 500 Essessse sublima la vertiente más deportiva del coche del escorpión para llevarlo al límite de lo que sería un coche de carreras matriculado.
Ojito, el 500 esseesse no existe como tal, sino que se trata de un kit que potencia la mecánica y hace más salvaje aún la estética del ya de por sí Abarth 500, que será el coche de partida. Uno adquiere el kit después del coche o junto a este, y llega en una caja a parte con un precio extra de 2520 € a cambio de los cuales el propietario podrá disponer de uno de los más salvajes utilitarios realizados. La instalación del kit se la puede hacer uno mismo si dispone de las herramientas necesarias, si prefiere hacerlo en el concesionario la broma ascenderá otros 500 € más por las horas de instalación, aunque también se puede probar de
llevar a un taller. Con este kit, la mecánica original del Abarth 500, de 4 cilindros y 1368 c.c. de 135 Cv se dispara hasta llegar a los 160 Cv a 5750 rpm mientras el par es de 230 Nm a 3000 rpm gracias a un filtro de aire específico suministrado por BMC y una reprogramación de la centralita electrónica que la casa efectúa sin que afecte a la garantía. Esta potencia está disponible cuando el botón de la consola está en el modo “Sport”, que modifica el tacto de la dirección y la presión de soplado del turbo, si el botón está en posición normal se dispone de la potencia habitual en un Abarth 500.
El Abarth 500 es ya de por sí muy rápido y ágil, pero las mejoras del kit esseesse lo llevan a la demencia. La suspensión se endurece y pasa de incómoda a insufrible gracias a los nuevos muelles de tarado más duro, pero a su vez le aportan un aplomo inusitado en el paso por curva y en los cambios de apoyo lateral. El aumento de potencia, y por ende de prestaciones, hacen que en el kit se incorpore un nuevo sistema de frenado que añade a los discos perforados de 284 mm delante y 240 mm detrás unas pastillas especiales que soportan unas exigencias mucho mayores acusando menos la fatiga en caso de sobreesfuerzo. Los neumáticos 205/40 R 17 harán lo posible para que el coche se mantenga en contacto con el asfalto para regalar a su dueño increíbles sensaciones a bordo. El aumento de potencia comporta una mejora en las prestaciones, leve en velocidad punta y más acentuada en aceleración pura, pues de los 7.9 segundos que invierte el Abarth 500 para pasar desde parado hasta 100 Km/h, el esseesse invierte medio segundo menos, pero a su vez la velocidad punta es de 211 Km/h.
El kit también personaliza al pequeño coche, y el logo esseesse está presente en portón trasero y capó delantero como signos de identificación exterior más visibles, a lo que hay que sumar las llantas de diseño multibrazo exclusivas de este kit disponibles en colores blanco o titanio. De este modo, estos detalles se suman a la ya de por si agresiva imagen del Abarth 500 sin kit, con lo que este coche no se esconde y desde un primer momento deja claras sus intenciones. En el interior se observan cambios significativos con respecto de un Fiat 500 y no tanto con respecto de un Abarth. En la llave del conductor también hay un logo esseesse que determina el gran poder que su propietario lleva en el bolsillo. De entre el equipamiento extra que incorpora el kit esseesse cabe destacar el kit de sensores de presión de los neumáticos.
El 500 esseesse radicaliza al ya de por si muy deportivo Abarth 500, un coche que por tamaño encaja en el tráfico urbano aunque no está concebido precisamente para afrontarlo, para ello está el Fiat 500 en el que se basa. Sin embargo este deportivo, aun con el kit, se muestra tratable en la urbe, aunque su tacto duro en todos los aspectos no lo hacen demasiado confortable, así como el hecho de que la mecánica pide constantemente más marcha, algo que penaliza sobre manera la rumorosidad y el consumo. Y este es el verdadero talón de Aquiles del Abarth 500 esseesse, pues es ahí donde más acusa su poca predisposición al tráfico denso. No es que es te deportivo no cumpla como urbano, pero su mecánica es terriblemente sensible al uso que se le da, y su pequeño deposito de 35 litros, común en toda la gama 500, no contribuye a estirar su reducida autonomía.
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