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BMW 328 (1936 / 1939)
Hasta 1930 los coches deportivos coincidían en un comportamiento complicado y un equipamiento muy austero, pero todo cambió en 1936 con el aterrizaje del BMW 328 Roadster, que aunaba en un mismo vehiculo rendimiento deportivo, fiabilidad y estilo.
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Este coche representó un hito por su estabilidad en curva, buen comportamiento en carretera, nivel de equipamiento o soluciones vanguardistas, como las llantas desprovistas de radios, pero sobre todo por un nivel de rendimiento que los demás fabricantes tardaron muchos años en llegar a conseguir.
A pesar de la gran fama conseguida por la marca con modelos anteriores, la competencia había puesto en circulación coches más potentes que los BMW del momento, o que los había dejado obsoletos. En el más estricto secreto el departamento especializado en coches deportivos se puso a trabajar en el 328. Dado que el tiempo apremiaba y el presupuesto disponible no era demasiado elevado, pues BMW solo llevaba 7 años como fabricante de coches y 4 desde el primero de creación propia, los ingenieros decidieron centrarse en lo más básico, y esa fue precisamente su gran baza.
El BMW 328 debutaba como coche de competición en el infierno verde, Nurburgring, el 14 de junio de 1936 y un año más tarde salía al mercado. Desde el primer momento se mostró imbatible en los circuitos dentro de la clase 2 Litros. Tourist Trophy, Le Mans o la Mille Miglia son una muestra de los circuitos donde se ha apuntado algunas de sus victorias más notables, aunque cabe decir que llegó a ganarlo casi todo. En la Mille Miglia de 1940 un 328 coupé carrozado por Wendler de Reutlingen cruzaba la meta en primer lugar a una media de velocidad de 166’7 Km/h seguido de sendos BMW 328 de carrocería abierta situados en tercer y quinto lugar. Era tal su potencial que incluso después de la guerra seguía entre los coches ganadores. Al final fueron 172 las carreras internacionales en las que participó adjudicándose 141 de ellas en su categoría.
Fue sin duda uno de los referentes del momento en competición. Pero el 328 aunaba a esa capacidad de imponerse en la pista con un agrado de uso que lo hacía perfectamente apto para circular por la calle, y esta conjunción de extremos desató el furor entre los adinerados amantes de los coches deportivos de la época.
Su propulsor de 6 cilindros en línea y 1971 c.c. y cámara de compresión hemisférica empezó proporcionando 80 Cv a 5000 rpm y un par motor de 129 Nm a 4000 rpm que le permitían alcanzar los 150 Km/h. Estaba alimentado por tres carburadores invertidos Solex 30JF y pasaba la potencia al eje trasero a través de una caja de cambios de 4 velocidades.
En su línea diseñada por Kurt Joachimson se podían destacar las llantas traseras de diseño muy personal, el largo capó delantero con los faros integrados en el frontal y la particular forma de la parrilla que hizo de puente entre los “riñones” de los primeros BMW y marcó la tendencia de diseñote la marca posterior.
Mecánica y carrocería se asentaban sobre un chasis de tipo tubular con suspensión independiente delante y telescópica en el eje trasero. El sistema de frenado era el habitual en la época, por tambores en las 4 ruedas. Todo junto sumaba un peso de 830 Kg.
Los BMW 328 Coupe disponían de carrocería de aluminio de líneas aerodinámicas con los faros completamente integrados en el frontal y directamente anclada al chasis, lo que le confería un peso final de solo 780 Kg y una velocidad máxima de 220 Km/h.
Tras la segunda guerra mundial los británicos consiguieron los planos del 328 y los utilizaron para crear el Bristol 400, con un parecido razonable al BMW 328. Del 328 roadster se produjeron un total de 464 unidades a las que hay que añadir las 2 que se fabricaron de tipo coupé exclusivamente para competición.
El BMW 328 se erigió como finalista de mejor coche del siglo XX de entre más de 700 coches aspirantes escogidos por periodistas especializados en motor de todo el mundo.




