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FORD GT (2004 / 2006)

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Corría la primera mitad de los sesenta mientras los diseñadores daban forma al que sería en poco tiempo el nuevo pluricampeón de Le Mans, la máquina a batir, y lo que menos podían esperar era que 40 años después un superdeportivo para la calle calcara sus líneas generales y lo devolviera a la actualidad, el Ford GT.

Ford GT-R "Piloti" por SUPERSLOT
 

Nacía en 2002 y se presentaba en forma de concept car en el salón de Detroit con motivo de la celebración del centenario de la marca, pero la aceptación entre el público asistente y por parte de la prensa especializada fue tal que poco después, a partir de 2004, se empezarían a fabricar los Ford GT ya de serie.

Antes de llegar a estos, el Ford GT empezaría su andadura en 2001, al salir de los lápices de Camilo Pardo, jefe de diseño del departamento “Living Legends” de Ford, que decidió tras recuperar el Ford Thunderbird de los sesenta, actualizar el diseño de uno de los más legendarios coches de carreras de la marca y de la historia automovilística en general, el Ford GT40.

Ya después de comprobar que el público reclamaba la vuelta de los Ford GT40 en la forma del GT Concept, Ford decidió poner el proyecto en marcha y fabricar 4500 unidades del Ford GT, del que las tres primeras unidades saldrían terminadas en 2003 de las instalaciones de Ford SVT en Wixom, Michigan, donde se ensamblaban, tras recibir la mecánica de la planta de Romeo y pasar por la factoría de Saleen donde se pintaban, ambas también sitas en Michigan. Después de estos tres primeros coches, que son los que representaron el centenario de la marca, llegado 2004, se inició la producción en serie del Ford GT siguiendo los mismos pasos de ensamblaje y acabado que las tres primeras unidades.

La disposición mecánica del Ford GT también respeta la del antiguo GT40, pues su motor de 8 cilindros en V a 90 grados de abertura está situado en posición central longitudinal. Como debe ser, la lubricación se realiza mediante un sistema de cárter seco que permite ubicar el motor en una posición muy baja. Este propulsor de 5.409 c.c. está sobrealimentado mediante un compresor volumétrico Lysholm de doble tornillo que le exprime nada menos que 550 Cv de potencia a 6500 rpm, mientras el par máximo que desarrolla es de 680 Nm a 4500 rpm. La gestión de toda esta potencia, que se pasa al eje trasero, queda en una caja de cambios manual de 6 velocidades de Ricardo que transmite el giro a un diferencial autoblocante de tipo mecánico.

El bastidor del Ford GT está construido íntegramente en aluminio, y su zona central está construida mediante la soldadura por fricción dos piezas de aluminio extruido, una de las innovaciones que aportó el Ford GT, a la que se suelda una chapa que alberga el depósito de gasolina. Los paneles de la carrocería están fabricados en su mayoría en aluminio, y los paneles de las puertas están hechos en una sola pieza de modo que resultan más rígidos a la vez que ligeros. Algunos de los paneles que componen la silueta del GT están hechos en materiales sintéticos mientras el otro material utilizado es el aluminio, como en el chasis. El esquema de suspensión recurre al paralelogramo deformable en ambos ejes, un esquema clásico y efectivo que permite una regulación óptima de la pisada y por lo tanto del agarre. Para detener a este superdeportivo se confía en un sistema de freno compuesto por discos ventilados de acero de 355 mm delante y 325 mm detrás, mordidos por pinzas Brembo de cuatro pistones. El Ford GT arroja un peso total de 1538 Kg repartidos en un 43% en el eje delantero mientras el 57% restante descansa sobre el eje posterior, y así la relación peso-potencia del Ford GT le es muy favorable, siendo de solo 2.80 Kg/Cv.

Las prestaciones del Ford GT son, que duda cabe, de impresión, siendo la velocidad máxima que puede alcanzar de 205 mph, o lo que es lo mismo, 330 Km/h. Esta velocidad no es la máxima que puede alcanzar, sino la cifra a la que actúa el limitador electrónico. La aceleración está en la línea de lo exigible a un coche de estas condiciones, siendo capaz de acelerar de 0 a 100 Km/h en solo 3.9 segundos y de cubrir el cuarto de milla desde parado en unos escasos 11.7 segundos.

todas las curvas del Ford GT están claramente inspiradas en las del mito de los circuitos, tomando prestado un traje desarrollado para la competición allá por 1964. Las líneas maestras del modelo actual respetan de forma casi insultante, en pleno siglo XXI, las formas y detalles que nos dejaba aquel GT 40 que hizo sombra en su terreno a los terribles deportivos europeos recién pasada la mitad del siglo XX. El coche de calle, que se basa en el Ford GT Concept de 2002 y del que apenas difiere, adquiere algo de personalidad propia solamente en la zaga, donde si se aprecian diferencias más relevantes con el GT40, pero tanto el morro como la figura lateral conserva la misma estética, hasta el punto de que hay ángulos de visión en fotografía en los que hay que tener el ojo entrenado para distinguirlos.

El Ford GT es, por tanto, un dos plazas, y aunque pueda confundirse el coche moderno con su homologo antiguo, el GT crece en todas las cotas incluida la que dio nombre a su antecesor, la altura, que era de 40”, (40’5” para ser exactos, 1029 mm), y que ahora es de 44’3”, lo que equivale a 1125 mm. Con ellas también crece la distancia entre ejes que le proporciona al GT una gran estabilidad y nobleza de reacciones. Pero no todo el Ford GT va a ser una copia del pasado. A la más avanzada tecnología y diversas innovaciones en la construcción del bastidor se suman otras particularidades de carácter menos relevante pero igualmente novedosas, como el sistema de llenado de combustible sin tapón o el panel que recubre el motor, de una sola pieza y construido en fibra de carbono.

También el interior representa un guiño al mítico Ford GT40, pues el GT tiene detalles como los asientos Recaro perforados con remaches que contribuyen a una mejor ventilación de sus ocupantes o la misma distribución de los relojes del cuadro de instrumentos que disponía el antiguo coche de competición, e incluso los interruptores y mandos que dan vida a los diversos elementos del coche tienen un diseño inspirado en los de aquel.

Hubiera resultado lógico que, con tanto parecido, el Ford GT se hubiera denominado de nuevo GT40, y así el homenaje hubiera sido completo, pero esto no pudo ser. El nombre GT40 está en manos de una empresa británica, Safir Engineering, que construyó réplicas del GT40 de los 60 en la década de los 80 y diversos recambios y herramientas relacionados con el mismo, y que cedió el uso del nombre para el concept car inicial. Pero una vez que se decidió producir los Ford GT, las negociaciones por el uso del nombre se rompieron, seguramente por cuestiones monetarias, y el Ford GT se quedó con este nombre.

El Ford GT no fue un coche que se vendiera mal dado el segmento en el que milita y lo elevado de su precio, pero sin embargo no cumplió con las expectativas depositadas en el, pues se había previsto una producción total limitada a 4500 unidades y se fabricaron en realidad 4038 coches, repartidos en los 550 de 2004, 1890 de 2005 y los últimos 1601 producidos a lo largo de 2006, a los que hay que añadir los tres coches de muestra fabricados en 2003 y que suman para dar el resultado final.

El Ford GT tuvo también sus diversas réplicas en competición, que plagaron multitud de categorías de circuitos como las GT300 japonesas, las Le Mans Series y su versión americana, o el campeonato FIA GT, tanto en GT1 como en GT3, campeonato este último que el Matech Team se adjudicaría con el Ford GT en 2008.

 


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