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FERRARI California

Las marcas de lujo presentan coches de ensueño que permiten a sus afortunados poseedores el disfrute de la potencia a cielo abierto, y en Maranello disponían del Ferrari 430 spider, pero no contentos con ello lanzaron el primer descapotable con techo rígido retráctil de la historia de la casa, el Ferrari California.
Así este deportivo que aparecía en el Salón de París de 2008 ofrece a su dueño la posibilidad de disponer de dos coches en uno, un coupé con techo rígido para el mal tiempo y un descapotable para gozar del cielo y el viento gracias al techo retráctil de aluminio que se pliega tras los asientos en solo 14 segundos.
Esta pieza, formada por dos partes, se coloca y se guarda gracias a un sistema completamente automático, añade un pequeño problema a sus muchas ventajas, y es que como el techo se encierra dentro del maletero este ve mermada su capacidad al rodar a cielo abierto, pasando de 340 litros de capacidad con el techo cerrado a 240 litros cuando se pliega. Esto reduce a un número muy pequeño los rivales directos del California, pues muchos de ellos montan techo de lona y no rígido retráctil, aunque por segmento, precio y prestaciones el número de contrincantes aumenta.
Su propulsor de 8 cilindros en V a 90 grados está situado en la parte delantera del coche en disposición longitudinal pero por detrás del eje delantero de modo que el peso del mismo queda desplazado hacia el centro del vehículo. Construido íntegramente en aluminio supuso una revolución en Ferrari, pues fue el primer motor de la marca que equipó inyección directa de gasolina. Además dispone de De sus 4297 c.c. Emanan nada menos que 460 Cv a 7750 rpm y es capaz de desarrollar un par máximo de 485 Nm a 5000 rpm.
El cambio automático del California, que está situado en el eje trasero en la clásica disposición “Transaxle” para repartir los pesos por ejes, también supuso una novedad en la marca. De 7 velocidades, es el primer cambio del cavallino que dispone de doble embrague, con lo que el paso de una velocidad a otra es prácticamente inmediato al disponer de dos marchas engranadas de forma simultanea. Dispone de dos programas de funcionamiento, el automático, en el que la centralita electrónica determina la marcha más adecuada, y el manual, en el que será el conductor el responsable de esa inserir cada velocidad mediante las levas situadas tras el volante.
Así el California disfruta de unas prestaciones excepcionales, siendo capaz de parar el velocímetro en 310 Km/h, acelerar de 0 a 100 Km/h en solo 4,0 segundos o cubrir el Km con salida parada en 22,1 segundos. Y eso que este coche no es precisamente un peso pluma. Arroja a la balanza nada menos que 1810 Kg, aunque también es cierto que los descapotables de su nivel pesan más o menos una cifra similar.
Y eso que su chasis, igual que el resto de los paneles de la carrocería, está construido íntegramente en aluminio, unido por piezas mediante distintos procesos según la zona y esfuerzo que habrá de soportar, como extrusión, fundición o estampación. En el tren de rodaje se recurre al esquema de paralelogramo deformable para mantener las ruedas pegadas al asfalto, y a unos discos de 390 mm delante y 360 mm detrás construidos en material cerámico para detenerlo. Todo ello bien cubierto por unas llantas de 19” de aluminio calzadas con neumáticos 245/40 delante y 285/40 detrás. Estas llantas pueden, en opción, ser de 20”, curiosamente, 11 Kg más ligeras que las que monta el California de serie aun siendo del mismo material.
Ya en el interior, este puede tener dos configuraciones para las plazas traseras: Se puede pedir con dos asientos en la parte trasera, que vendrán equipados con cinturones de seguridad y enganches Isofix para las sillas infantiles, o como una extensión del maletero, en cuyo caso vendrá con cinchas de sujeción en lugar de cinturones que servirán para dejar bien sujeto el equipaje, aunque en ambos casos el maletero y el habitáculo están comunicados por medio de un panel extraible permitiendo así el transporte de objetos largos. En el cuadro de instrumentos aguarda a su feliz propietario una instrumentación que mezcla relojes analógicos para el velocímetro y el cuentarrevoluciones y una pantalla TFT que dará cuenta del resto de mediciones y funciones del coche.
El equipamiento de serie de este Ferrari ya deja entrever que pertenece a la nueva era, pues bluetooth, conector USB o navegador con disco duro y pantalla táctil de 6'5 pulgadas están entre él, además de la conexión para Ipod. Esto se puede mejorar pagando precio a parte con los asientos con cuerpo de magnesio regulables electricamente o la cámara de asistencia al aparcamiento situada en la parte trasera del coche. Para tapizar el interior se puede escoger entre catorce colores distintos para el cuero, de los cuales dos son nuevos de 2010 en Ferrari, los “Cioccolato” e “Iroko”.
Manejar esta máquina al límite requiere de sangre fría y experiencia al volante, pero por si el conductor careciera de una de las dos cosas o de ambas, el Ferrari California está equipado con lo último en ayudas electrónicas a la conducción. Y es que el California es una fiera domada capaz de ir obedientemente a por el pan o romper cronos en un circuito, apto para los que gozan de ver como les adelanta la zaga y para los que circulan despacito para que se les vea. Es cierto que los puristas no estarán de acuerdo con esta filosofía de la marca, pero no lo es menos que ha abierto en mucho el ya de por sí corto abanico de posibles compradores de este tipo de coches.
El California equipa un ingenio denominado “Manettino”, un mando situado en el volante con el que se controla la gestión de la caja de cambios variando su velocidad en el paso de una marcha a otra e incluso el rango de revoluciones en el que se deben suceder los cambios. Además se controla también el CST, que es como se denomina en Maranello al control de estabilidad, y a su vez el control de tracción F1-Trac.
Tres son los posibles ajustes que ofrece el “Manettino”, “Comfort”, que según la marca es el programa recomendado para una conducción de diario y sobre todo para las condiciones precarias de adherencia, “Sport”, en el que se priorizan las prestaciones de modo que la electrónica se ajusta para sacar el máximo rendimiento a chasis y mecánica, apto solo para realizar una conducción deportiva sobre buenas condiciones de adherencia, y “CST-Off”, en el que los controles de estabilidad y tracción CST y F1-Trac se desactivan y todo el control del coche pasa a las manos del, en este caso, piloto. Esta opción solo es recomendada para circuito o magníficas condiciones de visibilidad, además de que exige ya unas buenas dotes de conducción para su uso. El “Manettino” toma en el Ferrari California las formas más básicas, pues posteriormente se instaló el mismo sistema en el Ferrari 430 Scuderia incluyendo dos ajustes más.
El ajuste de la suspensión SCM, elemento opcional que varía su dureza mediante un sistema electromagnético es otra de las lindezas que ofrece el descapotable de Ferrari y también se modifica desde el mismo manettino. Este sistema de suspensión adapta la dureza al gusto del piloto introduciendo una corriente eléctrica en el fluido de los amortiguadores que provocan un cambio en la viscosidad del mismo, haciendo que fluya con mayor o menor facilidad por las válvulas del amortiguador y endureciendo así el tarado del coche. Así se puede conseguir una suspensión confortable para pasear y dura como una tabla para ir a hacer carreras.
El California es también, el cuarto modelo de la historia de la marca que no lleva ningún numero en el nombre, tras el Mondial, el Testarossa y el Enzo, aunque este nombre no se usa en Maranello por primera vez, pues en 1966 existió el Ferrari 365 California, que también era descapotable. El California de hoy adopta ya unas formas muy modernas diseñadas por Pininfarina con el morro llevado hacia una forma puntiaguda, como en el Maserati GranTurismo, lo que redunda en un coeficiente aerodinámico Cx de 0'32. Las luces delanteras son de doble xenón mientras las traseras están formadas por leds, lo que aporta un toque muy espectacular y futurista a su carrocería. Con el techo puesto sus formas siguen siendo proporcionadas, siguiendo una línea de coupé, sin que el voladizo trasero quede dimensionado como en otros coches de techo duro plegable más mundanos.
Si se rueda sin el techo el California dispone de unos arcos de seguridad ocultos detrás de los asientos que se despliegan automáticamente en 190 milisegundos en caso de detectarse posibilidad de vuelco. El hecho de montar el propulsor retrasado permite jugar con la forma del capó. Se puede escoger hasta entre 12 colores para pintar la carrocería del California, de entre las que cabe destacar el nuevo “Azzuro California”, un azul lanzado expresamente para el lanzamiento de este coche.
El Ferrari California es, así pues, todo un Ferrari, para todos los públicos pero, eso si, no para todos los bolsillos, pues son nada menos que 197.205€ los que hay que desembolsar para poder disfrutar de uno de estos, caprichos a parte, por supuesto.
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