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FORD GT40 MK IV (1967)

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En 1966 Ford se impone por fin, tras dos intentos, en el feudo de Ferrari, Le Mans, con el GT40 MK II, pero no pueden dormirse en los laureles y para poder vencer al nuevo coche de Maranello, el Ferrari P4, en 1967 evolucionan su coche hacia el nuevo Ford GT40 MK IV.

Ford GT40 MK IV en bronce por NSR

Y es que el coche de Enzo Ferrari supone un nuevo objetivo a batir, pues a pesar de las constantes quejas del Commendatore y de declarar públicamente que él solo no puede hacer frente al imperio de Ford, presenta el Ferrari P4 que en las pruebas realizadas en Daytona pone a los americanos en alerta.

Además Ford venía no solo de ganar en Le Mans y de batir en su propio terreno al cavallino, culminando así la venganza de Henry Ford por no poder comprar Ferrari, sino que además en esa misma carrera de 1966 el Ford GT40 pilotado por Bruce McLaren y Chris Amon batió en casi 150 Km de más el anterior récord establecido en 1964 cubriendo 4843 Km a una media superior a los 200 Km/h.

Decidida a repetir la hazaña de Le Mans, Ford retomó un anterior proyecto denominado “Project J”, que nació con el objetivo de girar el circuito de Le Mans en 3 minutos y 25 segundos. En noviembre de 1965 se completaba el diseño de este coche y en marzo de 1966 se sacaba a pista para realizar las primeras pruebas. Estas resultaron algo frustrantes al comprobar que el Ford GT40 MK II resultaba más rápido que el proyecto J1 y J2, y eso a pesar de que el GT40 necesitaba una potencia equivalente a 900 Cv para alcanzar los 320 Km/h, por lo que de cara a la temporada y sobre todo a Le Mans decidieron aparcar el proyecto J y concentrar todos los esfuerzos en el GT40 MK II.

A fines de ese año 1966, Ford volvió al desarrollo del proyecto J, y en diciembre de ese año realizaba unas pruebas con un tercer prototipo, denominado J3, que si conseguía por fin ser más rápido que el GT40 MK II. Viendo que estaban en el buen camino, Ford siguió con el desarrollo del proyecto J, y así el J3 dejó paso al J4, un coche que terminaría siendo el Ford GT 40 MK IV. La nota desgraciada la puso el accidente que Ken Miles sufriría precisamente durante una prueba del proyecto J en la que encontraría la muerte.

El desarrollo de este coche, cuyo coste superó los 20 millones de pesetas de entonces, el equivalente a 120.200€ pero hace más de 40 años, se llevó a cabo también en parte por chauvinismo, pues el GT40 había sido desarrollado en Inglaterra, por lo que el triunfo en Le Mans de 1966 no suponía una victoria totalmente americana. El GT40 MK IV se desarrolló por completo en terreno estadounidense y por lo tanto ganar con este coche suponía la culminación de la venganza de Ford sobre Ferrari.

Estaba dotado del motor de 7 litros, un V8 de 7010 c.c. Con árbol de levas central por culata y 16 válvulas en total alimentado mediante dos carburadores cuádruples capaz de desarrollar 550 Cv de potencia máxima y ligado a una caja de cambios de 5 velocidades de origen ZF. La principal característica técnica que diferenciaba al MK IV del GT40 anterior era si bastidor, un chasis monocasco de tipo sandwich en panal de abeja construido en aluminio y acero, técnica de construcción muy utilizada en la aviación del momento que aunaba con eficacia la ligereza y la rigidez. Pero no era esta la única diferencia, pues por fuera también se había modificado, y mucho. El frontal era ahora más largo y estilizado buscando una mayor aerodinámica, y el cuerpo daba una gran sensación de solidez junto a la cola trasera, algo más larga pensada para aumentar la efectividad en rectas largas como Hunaudieres, en Le Mans. Realmente conservaba un cierto parecido con los GT40 anteriores, pero tenía personalidad propia.

El nuevo coche de Ford pesaba un total de 1100 Kg, por lo que la relación peso-potencia se quedaba en solo 2 Kg/Cv. Así las prestaciones eran superiores a las del GT40 MK II, marcando este una máxima velocidad de 329 Km/h en la recta de Mulsanne mientras el nuevo MK IV llegaba hasta los 340 Km/h.

Comienza la temporada de 1967 y el esfuerzo realizado por Ferrari para poner en pista a sus P4 merece la pena, pues se adjudica las 24 Horas de Daytona venciendo así en el terreno de Ford. La respuesta de los americanos llegaba ya de manos de su nuevo GT40 MK IV, y se imponían en las 12 Horas de Sebring a los coches rojos. El duelo Ford – Ferrari estaba servido y la mayor batalla se libraría en Le Mans.

Ferrari empezó fuerte cuando en los entrenamientos para la carrera francesa realizados en abril se imponía con un impresionante crono de 3' 25” 5 décimas, tiempo objetivo de los hombres de Ford con el proyecto J y resultado del cual tenían en pista en ese instante. Este tiempo mejoraba en mucho el récord establecido por Dan Gurney el año anterior.

Esta sesión de entrenamiento hacía prever una dura lucha en pista entre las dos marcas, y de hecho así fue, pues Ford presentaba cuatro unidades de su MK IV, dos de las cuales quedan fuera en un mismo accidente mientras otro se situaba en cuarta posición dejado solo a uno de ellos en liza por la victoria, que tras 24 horas emocionantes fue para un Ford GT40 MK IV, el pilotado por Dan Gurney y A.J. Foyt, que llevaría la victoria por delante del Ferrari P4 pilotado por Scarfiotti y Parkes. Fueron 8 vueltas de ventaja, lo que supuso un triunfo indiscutible y la consumación de la humillación a Ferrari por parte de Ford.

La aplastante superioridad del GT40 MK IV llevó a la FIA a limitar el cubicaje de los propulsores para el año siguiente, dejando el máximo en 5 litros y apartando por lo tanto al GT40 MK IV con su motor de 7'0 litros de la competición. Cierto que Ford podía haber montado un propulsor que cumpliera con los requisitos impuestos para seguir luchando, pero el objetivo estaba cumplido y la sed de venganza saciada, por lo que la americana decidió retirarse de la competición de forma oficial marcando el fin del Ford GT40 MK IV, aunque no el de los GT40, que aún competirían y ganarían algunos años más en manos privadas.

 


NSR


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El siguiente video está grabado en Sebring en 1967, una carrera que se adjudicaría el GT40 MK IV